Las flores de Lucía están más vivas que nunca

Hace unos años todo se llenó de flores. Después de una malísima experiencia con la profesora que tuvo mi hija, después de muchas injusticias tuve la idea de regalar flores que Lucía pintaba insistentemente a cambio de que la gente leyese el libro que yo acababa de hacer y que tanto me había ayudado.
Todo se llenó de flores, en muchas casas la flor de Lucía sigue puesta como si fuese algo suyo, algunos me dicen que como un amuleto y tengo que reconocer que me emociona saberlo.

Hoy, mi perfil se llena de «bancos de la amistad» y muchas personas se unen a esta iniciativa pero yo quiero que sepáis que hace falta mucho más que bancos de colores (que están muy bien si se hace con sentido pedagógico) pero hace falta también mucha implicación y justicia para todas las personas con diversidad funcional.
Algo así como tratarlas como a uno más y considerarlas personas que eso es lo que son. Con esto último sería suficiente.

Animo e invito a que también la flor de Lucía siga viajando por colegios y casas en busca de eso. Que TODOS tengamos derecho a una educación de calidad y que ninguno se quede fuera nunca ni en el patio ni dentro.

Muchas gracias

El libro se llama «Educación, hándicap e inclusión» de Nacho Calderón Almendros

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