Charlas desde la habitación de Lucía…(¿Cuántas miradas de respeto reciben al día las personas con diversidad funcional?)

Decía ayer Maeve, en la charla que hicimos en la habitación de Lucía, que para ella escribir era como una terapia, algo que cuando no le salían las palabras la única manera de sacarlas era hacerlo así, escribiendo. Pienso que para mí ha sido igual, este blog o las publicaciones en las redes sociales han sido una terapia. Conocer a familias y profesionales, escuchar,como dice Carlos Skliar, para aprender de los demás, para no juzgar, para escuchar todas las verdades que otros puedan darme.

Ayer hicimos la sesión 8 en la habitación de Lucía y aunque esta vez se unió menos gente, fue un placer sentir de nuevo el acompañamiento de otras personas. Hablamos de miradas de respeto hacía las personas con diversidad funcional, una pregunta que hizo Mari Luz en alguna de sus intervenciones anteriores: ¿Cuántas miradas de respeto reciben al día las personas con diversidad funcional?

Comenzamos con este vídeo de Carlos Skliar, de su libro «Hablar con desconocidos». Él nos lleva a reflexionar sobre la escucha pero, sobre todo, de qué manera lo hacemos.

Hablamos de experiencias, de esas miradas que duelen, que atraviesan el corazón y más cuando vienen de parte de algunos profesionales de la educación. De esas reuniones con los equipos de orientación educativa a los que muchos llaman «encerrona» y que te dan ultimátum en muchas ocasiones. Hablamos del «tener que demostrar» siempre, hablamos de derechos no reconocidos. Mildred, una participante, puso a nuestra disposición el documento que todos, en algún momento, debemos leer para saber qué derechos pertenecen a nuestros hijos o familiares o quizá a nosotros mismos, la «Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad», hablamos de personas.

Pincha aquí para ver la charla.

Para terminar quise hacerlo, también, con este vídeo de mi admirado Carlos Skliar en el que habla de la mirada de igualdad, decía alto y claro: «Nadie enseña a partir de una mirada desigual, nadie aprende si es visto como un desigual.»

Muchísimas gracias a todas las personas que participan y pasan un ratito de su tiempo tan valioso en nuestra pequeña habitación. Hubo algunas personas que no pudieron asistir y me enviaron sus experiencias que compartiré en Proyecto Madres. Esperemos que todas nuestras voces no queden en el vacío y sirvan para que otras personas se puedan beneficiar y como no, para nosotros mismos.

Gracias

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