Lo que aprendí…

Mi madre siempre me enseñó a valorar cada una de sus flores. Cuando yo le decía que alguna no me gustaba siempre respondía que algo bonito tenían, podían ser diferentes pero TODAS tenían algo positivo, solo hay que cuidarlas.
Gracias, mamá.

Mi padre me enseñó muchas cosas pero una que aún me repite una y otra vez con 82 años, es esta:
«Lo que no es tuyo, no lo pidas pero lo que sí pertenece a Lucía eso…eso no dejes nunca de pedirlo y exigirlo. Hasta el final con esa lucha.» Te estoy haciendo caso, papá. Muchas gracias

Mi hermano me enseñó a cómo sobrevivir cuando todo el mundo (dos o tres no) te da de lado. Es la PERSONA que más cosas me ha enseñado junto con Lucía.Gracias, Toni.

Mi marido me enseñó lo que es el #AmorDelBueno. Gracias, Rubén.

Mi hijo me enseñó a mirar sin prejuicios, la importancia de la convivencia y el amor.
Gracias, Marcos. Te quiero.

Una profesora de mi hija me enseñó que los recursos son importantes pero que lo verdaderamente importante es QUERER.
Querer enseñar, querer aprender, querer que esté, querer que sea. QUERER.

Una orientadora me enseñó que el sistema educativo actual no está pensado para algunos, con lo cual otros quedan automáticamente fuera. A eso se le llama segregación.

Un grupo de radicales me enseñó el valor de la verdadera amistad, el respeto a pensar diferente, a ignorar críticas y a valorar al ser humano por lo que es.Muchas gracias, amigos.

Vosotros me habéis enseñado el poder de las palabras, a valorar mis escritos, a pensar que sirven. Me habéis enseñado diferentes formas de pensar, actuar y respeto. Diferentes religiones, razas, paises, culturas. Me habéis enseñado a luchar con flores y no con armas. Muchísimas gracias a todos.

De Lucía sí que he aprendido cosas: a dividir con dibujos, a reír sin motivo, a hablar sin palabras, a no tener miedo, a ser valiente, a querer con el corazón, a luchar de verdad, a bailar sin música, a sentir, a saltar cuando estoy contenta, a cantar con los Lunnis, a ser generosa, a sembrar flores por todo el mundo, a ser mejor persona, a respetar las diferencias, a creer y confiar, a que cada persona tiene que tener su lugar en el mundo.

De todas las personas que he ido nombrando a lo largo del día y con las que tengo un mínimo de relación aprendo algo, porque se aprende de lo diferente y eso se hace conviviendo cada uno de los días de nuestras vidas con TODOS los demás.

Muchas, muchas, muchas gracias Lucía.

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