Y las instituciones ¿quién las cuestiona?

Cuestionamos al niño que va con la etiqueta en la frente, sus aprendizajes, sus limitaciones, sus actos, sus informes pedagógicos elaborados cada vez por una persona con una diferente visión. Cuestionamos si debe estar aquí o allí, si necesita adaptaciones curriculares significativas o no, si debe relacionarse con sus compañeros, si tendrá titulo, si podrá ir a las extraescolares o excursiones, si lo hace bien o mal, si su familia es activa o no.

Pero nunca cuestionamos a la institución, si el entorno es el adecuado, si el profesional hace todo lo posible, si el problema no es el niño, sino nuestro. Si nuestras expectativas dejan mucho que desear. Si le estamos dando los apoyos necesarios, si realmente queremos que sea educado que es a lo que va al colegio.

No cuestionamos si las limitaciones son nuestras, cuando hay una etiqueta no cuestionamos nada. Se da todo por hecho.

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