Estoy loca

Hace unos días alguien me preguntaba cuál era mi fin en las redes sociales, ¿cómo lo hacía? Yo contestaba algo nerviosa: Mi fin es denunciar injusticias, trabajar los falsos mitos etc
Pero luego, pensando, me dí cuenta de que lo que yo hago por aquí es gritar y chillar lo que muchas familias me cuentan o nuestras propias experiencias. Y paro, y me digo a mi misma: ¿hasta dónde has llegado? Tienes que tener cuidado con lo que dices, muchas personas te leen y tienes una responsabilidad. Jamás pensé en que tenía un altavoz tan grande.
Hay muchas familias que lo hacen igual, no soy la única, y a veces parecerá que estamos desesperados o somos cansinos para los demás, pero yo llegué a la conclusión de que lo hacemos porque en realidad somos los que perdemos y gritar fuerte es muy necesario…
Las redes sociales son peligrosas y también necesarias en muchos casos, bien gestionadas siempre son productivas. Mucha gente pensará que estoy «loca» y sí, estoy loca de ver tantas injusticias, tanta discriminación y tanta desigualdad. Loca por ver como cambiamos escenarios y personas pero los actos son iguales o parecidos. Loca por ver a niños y niñas excluidos de sus escuelas, un sitio que se supone que es para todos, pero que la realidad es bien distinta. Loca por tantos engaños, loca por saber con certeza que el débil siempre saldrá perdiendo. Loca porque a nuestros politicos no le interesamos ni lo más mínimo. Loca por amor hacia mi hija y mi hermano porque son las mejores personas que conozco y estoy muy orgullosa de ellos.

Así que sí, me he vuelto loca para cambiar el mundo, eso solo lo dicen los locos, ¿verdad?

Yo quiero un mundo nuevo porque el que hay no me sirve, no quiero que después de tantos años siga existiendo tanta y tanta desigualdad entre los que llamáis «normales» y los que no lo son…¿Quién define lo que es normal y lo que no? Quiero romper todas esas barreras y vallas que nos separan…Decía el otro día un amigo: «Nos dividen, esa es la realidad.»

No quiero divisiones, quiero igualdad de condiciones, compromiso social, que no sigamos como en los años 80. Que los periodistas hagan su trabajo y no se inventen cosas para dar miedo o incitar discursiones.

Cada uno de nosotros vivimos en una casita como la que hoy dibujó Lucía. En cada una de ellas hay unas ventanitas que al anochecer se empiezan a iluminar. Y en cada una de esas ventanas hay sueños, miedos, historias…

Dice Galeano: «Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo»

Y me emocioné al ver esa flor allí y me dí cuenta de que aún no está todo perdido, que tenemos que seguir trabajando por un presente y futuro equitativo donde TODOS tengan cabida.
Ellos, futuros profesionales, nosotras madres, intercambiando experiencias y proyectos. Es que, al fin y al cabo, esa unión es el futuro que queremos.

«Ayer, en la asignatura “Procesos Educativos y mediación tecnológica” del Máster en Cambio Social y Profesiones Educativas de la UMA, aprendimos del saber y la experiencia de tres mujeres, Belén Jurado, Olga Lalín y Paula Verde Francisco. Ellas, y otras muchas personas, han decidido defender las diferencias como parte fundamental de sus proyectos vitales. Su presencia en las redes es una manifestación de un deseo férreo por transformar la realidad. Y ese deseo es así de fuerte porque de ello dependen sus vidas. En realidad dependen todas nuestras vidas, pero no somos conscientes. El reconocimiento de las diferencias en el contexto de desigualdad en el que vivimos es la lucha por el derecho a ser. Esto, en educación, implica poder estar, participar, aprender, y tener reconocimiento. Estas madres nos dieron varias lecciones hondas ayer. No ponen excusas, porque los derechos humanos se están quebrantando cada día, y eso ocurre a costa de sus hijos e hijas. Pero sobretodo nos enseñaron que se pueden abrazar las diferencias: sus evoluciones personales dan fe de ello. Gracias por vuestra generosidad. Y gracias a este alumnado excepcional, por su sensibilidad y deseo de aprender.»

Nacho Calderón

Aquí es donde reflexioné sobre lo que hago en redes sociales y como siempre me han gustado a los que llaman «locos» decidí serlo y estar orgullosa.

Un millón de gracias por contar conmigo Nacho Calderón Almendros , siempre se aprende contigo, gracias a mis hermanas Olga Lalín y Paula Verde Francisco por emocionarnos con vuestras palabras y gracias a esos futuros profesionales por escucharmos con el corazón abierto y la piel dispuesta.

GRACIAS

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