El valor de la diversidad

De mi padre aprendí que hay que luchar por todo lo que sea tuyo, siempre con respeto.
De mi madre aprendí a ser buena persona, como ella.
De mi hermano aprendí el valor de las personas, la superación y la fuerza.
De mi hermano aprendí a no dar demasiada importancia a las cosas malas, vivir el presente.
De mi marido aprendí que siempre triunfa el amor a pesar de las dificultades y que un abrazo puede curar el alma.
De mi hijo aprendí que si quieres, puedes. Que el empeño y la constancia es algo muy importante para vivir.
De mi hija aprendí a ser fuerte, a reclamar lo que le pertenece y a que no hacen falta las palabras para comunicarse, que hay muchas otras formas de hacerlo. Es de la que más he aprendido en mi vida.

Se aprende y te enriqueces de las diferencias, si todos fuesemos iguales no aprenderíamos nada. Convivir mostrando que cada uno somos diferentes y que TODOS podemos aportar mucho a esta sociedad. Ese es el valor de la diversidad que nunca debería estar clasificada.

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